martes, 13 de octubre de 2015

No es tu aptitud, si no tu actitud, lo que determina tu altitud.”
Cuentan que una pequeña, bien perfumada y orgullosa anciana de 85 años, completamente vestida cada mañana a las 8 horas en punto, con su cabello arreglado a la moda y el maquillaje perfectamente arreglado, se mudaba  a un asilo. Su esposo de 88 años había muerto recientemente, lo que motivó la mudanza.
Después de esperar varias horas pacientemente en el recibidor del asilo, sonrió con dulzura cuando se le dijo que su cuarto ya estaba listo. Mientras se desplazaba con su andadera hacia el elevador, le di una descripción detallada de su pequeño cuarto, incluyendo las cortinas que colgaban de su ventana.
– Me encanta…- afirmó con el entusiasmo de un niño de 8 años al que le acaban de regalar una nueva mascota.
– Señora Ana, no ha visto aun el cuarto… espere.
– No importa – respondió -. La felicidad es algo que decides con el tiempo. Si me gusta o no mi cuarto no depende de cómo estén arreglados los muebles, depende de cómo arregle mi mente. Ya decidí que me gusta. Es una decisión que hago cada mañana cuando me levanto. Tengo la elección: puedo pasar el día en la cama repasando la dificultad que tengo con las partes de mi cuerpo que no funcionan, o salir de la cama y estar agradecida por las partes del cuerpo que sí funcionan.
Cada día es un regalo, y mientras se abran mis ojos, viviré cada nuevo día con los recuerdos felices.
¿Cuál es la actitud que tienes en tu trabajo? ¿Te gusta lo que haces?
¿Cuál es la decisión que haces cada mañana cuando vas a trabajar?
¿Cuáles pasos vas a dar esta semana para mejorar tu actitud?
“Tú eliges como vas a vivir el resto de tus días. Una buena actitud te llevará siempre a mejores lugares.”
evocional Diario – Hoy… No Estaré Ansioso
Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús. — Filipenses 4:6-7
El apartar tiempo para orar cada día realmente ayuda a desarrollar constancia. Las complicaciones de la vida te robarán tus oportunidades de orar, así que es una buena idea hacer que tu día comience con la oración antes de que suceda lo inevitable.
Aunque ciertamente es bueno orar en la noche, justo antes de dormir, hay bastantes probabilidades de que te quedes dormido antes de orar. El espíritu está dispuesto, pero la carne no siempre está en condiciones de tener estas conversaciones con Dios. Te sentirás más satisfecho con la oración si eliges ciertas horas (o posiciones físicas) en las que tu cuerpo coopere un poquito más.
Ora todo el tiempo ofreciendo pequeñas oraciones de gracias, rápidos enunciados “Ve-delante-de-mí” y otros reconocimientos breves que le expresen que no quieres pasar por esto que le llaman vida por tu cuenta. Recuerda lo contento que Jesús se pone cuando usas el acceso que Él te concedió para llegar a Él. Puedes tener la seguridad de que Dios te quiere ahí con Él, y de que espera con emoción tus horas de oración más de lo que esperas tú.

Un diálogo continuo con el Señor a lo largo de tus días es bastante precioso para Él. Uno de los indicativos de una magnífica relación entre una hija y su madre es que pueden tener conversaciones espontáneas, así como apartar una hora específica para conversar. Dios disfruta ese tipo de relación con nosotros. No todas las oraciones deben ser mediante una cita. Eso hace que la relación sea demasiado forzada y artificial.
Aunque hay varios tipos de oración mencionados en la Biblia, cada una de ellas es, simple y esencialmente, una conversación con el Señor. Por ejemplo, 1 Timoteo 2:1 utiliza palabras diferentes para describir formas en las que te encontrarás acercándote al Señor en el nombre de Jesús. Veámoslas:
Rogativas(súplicas)– Peticiones respecto a necesidades específicas, especialmente cuando estás extremadamente seguro de tu incapacidad para pensar en una solución. Estás deprimido por tus carencias (sabiduría, dinero, otra oportunidad, paciencia o fortaleza), pero más que sentirte humillado por tu necesidad, eliges pedirle humildemente a Dios que intervenga.
Oraciones —Es una conversación con Dios seria y, tal vez, más prolongada para buscar Su voluntad y pedirle consejo para tu vida en general. Te presentas ante el Señor, con toda tu atención enfocada en Él, justo como hablarías abierta y profundamente con un consejero de confianza o con tu mejor amigo. Le pides que te diga cualquier cosa porque tu deseo principal es que, de manera fresca, te oriente  hacia la dirección que Él prefiera.
Peticiones (intercesión)– Una serie de preguntas dirigidas al Señor muy parecida a una entrevista con una persona de respeto y autoridad. Le haces preguntas tocante cualquier cosa que te interese y hablas con Él acerca de tu vida, matrimonio, futuro ó ministerio. Tienes la oportunidad de comparar opiniones con Él acerca de asuntos importantes y serios a los que te enfrentas, y cuando terminas de dialogar, queda muy poca duda de su opinión de cada asunto.
Acciones de Gracias (dar las gracias)– Expresiones enérgicas de gratitud y adoración, diciéndole al Señor cuánto lo aprecias por quién es Él y por lo que ha hecho en tu vida. Las gracias pueden ser profundamente conmovedoras, como un esposo agradeciéndole a su esposa por diecisiete años de un buen matrimonio o simplemente como agradecerle a un amigo por llevarte de la escuela a la casa. Es una forma de compartir con Él tu completa alegría, justo como cuando un hijo de diecisiete años grita deleitado por un regalo de Navidad. El grito con deleite deleita el corazón de un padre.
Todo eso me hace creer que no tengo porque hoy estar ansioso, cuando puedo acudir en oración al Padre.
Padre Amado, Que bueno es saber que hoy no tengo que llevar la pesada carga de la ansiedad. Me has dado la oportunidad de hablar contigo con paz y tranquilidad a través de la oración. Amén.
Dr. Daniel A. Brown.
Disfrute tu diario vivir.
devoc-ansiedad31

Oro que tengan la imaginación para soñar los deseos de su corazón; y que no se impongan límites, sino que simplemente se estiren y enciendan el fuego;
Oro que tengan la fortaleza y la voluntad para saber que pueden tornarse realidad; si pueden verlo, sentirlo y saberlo, entonces, sí, pueden ser ustedes;
Y oro con todas mis fuerzas que tengan el valor de pararse firmes y tomar los pasos que necesitan tomar para ser todo lo que pueden llegar a ser;
Porque esta vida es tan efímera, demasiado corta como para no tomar riesgos; estirarnos y alcanzar aquella brillante estrella porque no hay límites;
En todos y cada uno de nosotros hay una pequeña chispa; háganla brillar y que muestre el camino cuando todo lo demás parezca oscuro;
Ustedes saben que pueden, así que háganlo, pongan esa acción en marcha y diríjanse hacia donde quieran estar, solo sepan que no hay nada que temer…
Vicki Muller, copyright 2006
Esta oración expresa un profundo interés de cada uno de nosotros para que alcance a desarrollarse a su máximo potencial. Una vez oí decir a uno de mis antiguos profesores que no había nada más triste que el potencial desperdiciado en una persona. La verdad es que Dios nos ha dado tanta capacidad con la que podemos bendecir a quienes nos rodean, que es una verdadera lástima que no logremos hacerlo con propiedad. Ojalá que podamos sumarnos a esa oración y esforzarnos en ser usados por Dios para bendición. Adelante y que el Señor les continúe bendiciendo.
Raúl Irigoyen
Y ahora, Dios y Señor nuestro, escucha las oraciones y súplicas de este siervo tuyo. Haz honor a tu nombre y mira con amor a tu santuario, que ha quedado desolado. Daniel 9:17.
Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Hechos 2:42.